El jueves salimos con nuestras maletas llenas de ilusión hacia “El molino de Butrera” para disfrutar de unas jornadas de convivencia.
Allí hemos aprendido sobre la flora y la fauna de la zona a través de diferentes talleres. Además, hemos tenido tiempo de jugar a juegos tradicionales, de hacer tiro con arco, saltar a la comba, observar aves con prismáticos…
Al anochecer, disfrutamos de una pequeña fiesta en la que algunos quemaron las reservas de energía que les quedaban. Tras el baile, tocaba regresar a las cabañas para descansar con nuestros amigos, o al menos, intentarlo.
Ya por la mañana, a cerrar las maletas y a disfrutar del tiempo que nos quedaba jugando juntos en el albergue.
Lo hemos hecho genial y sobre todo, nos lo hemos pasado de fábula. Vivencias que conllevan muchos aprendizajes y que esperamos, queden grabadas en nuestra memoria como algo inolvidable.
Ahora, a descansar y ¡a disfrutar de las merecidas vacaciones!


































